Continuamos con la aventura de Claudia y Koke 10fronterasfotofurgo #Inspírate

De Nouakchott a la frontera con Senegal hay 200km. Atraviesas poblados bereberes que te hacen preguntar cómo viven estas gentes, de dónde sacan para comer algo cada día. No es dinero lo que les falta (que también…), pues en Mauritania lo que no hay son cosas para comprar. Es que no podemos imaginar qué pueden llevarse a la boca. No es el país más pobre de los que visitaremos, pero es impactante para un europeo encontrarse tan rápidamente con zonas donde el 69% de la población vive con menos de un dólar al día.

koke nos cuenta su experiencia desde Africa!! insolito sitio, tecnologia y naturaleza!!!!

koke nos cuenta su experiencia desde Africa!! insolito sitio, tecnologia y naturaleza!!!! 

 

Por el camino, además, cometimos otro error, el más grave quizás. En un control de carretera el militar de turno nos dijo que su hermano trabajaba como transito en la frontera mauritana. Nos pareció buena idea que nos llevara el tema de papeleos. Fue llegar a Rosso y empezar nuestro calvario. Entramos la furgo a la zona de aduanas con la frontera cerrada y nos salimos. Mal. Nunca debimos salir de allí. No pudimos volver a entrar hasta las 15h de la tarde (eran las 14:00) y durante todo ese rato fuimos los monigotes de una tal David, el hermano del militar. Nos llevó a comer a una casa particular donde nos cobraron. Nos comentó que en Senegal ahora se necesitaba visado (sí, desde el 1 de julio se neceita…), que en la frontera de Mauritania se tenían que pagar casi 100 euros para conseguir la salida, cuando a la entrada pagamos 10, que los trámites en Senegal cuestan otros 150 euros (todo esto en moneda del país, claro), que si en el otro lado del rio, o sea Senegal, no hay garitas de cambio y se tiene que cambiar allí (cosa cierta, pero a su manera), que sí necesitaremos un guía en el otro lado… Y un montón de cosas más que lo único que hacen es despistarte.

Juramos que nunca daríamos los pasaportes o los papeles del coche a uno de estos tipos. Y a la primera de cambio, nos quedamos sin ellos. Empezó un baile de idas y venidas con nuestros pasaportes, los papeles del coche y mi carnet de conducir. Y nosotros sin saber nada porque nada te explicaban. De repente: “corre, corre! Al coche!” nos subimos y embarcamos en el ferry. Sin nuestros pasaportes y sin los papeles del coche y sin mi carnet de conducir. Los llevaba el supuesto “hermano” de David, un tal Omar. No había manera de que nos los devolviese. Desembarcamos en Senegal. Lo primero: “Visa”. “Pas de visa” les decimos. Pues sin visa “no sello”. Para conseguir el maldito sello tienes que presentar un justificante de haber rellenado el formulario de petición de visado a través de Internet. Vamos a una especie de garito donde los ordenadores deben funcionar con un modem de 56k. O menos… Después de casi media hora rellenando un formulario, Omar dice: “vamos a la policía que os darán el sello sin formulario porque conozco al jefe”. Confiados, vamos con él. Bueno, confiados y porque tenía todos nuestros papeles. Llegamos a donde supuestamente dan el sello. Nada. Sin visa no hay manera de entrar. Nos lleva entonces a otra zona de la aduana para “arreglar” los papeles del coche. Disponemos de Carnet du Passage en Doune, un papel imprescindible para entrar en Senegal con un vehículo de más de 5 años de antigüedad y que se gestiona en España con aval bancario de por medio. Todo esto para evitar que vendas el coche. Como si tuviéramos pintas de vender la furgo en Senegal…

Literalmente!!! carreteras desiertas!!!

Literalmente!!! carreteras desiertas!!!

Ahí nos empieza a pedir dinero. “Todo va con recibo, confía en mí”. No tenemos otra opción. Nos tiene atados de pies y manos. Después, a otro lado a no sabemos qué. Y vuelta a empezar. Que si a la garita de policía donde ponen el sello, que si a lo del coche, que si a no sabemos donde. Y otra vez. Y otra vez. Y una más. Y otra. Mi desespero va en aumento y cuando después de 3 horas le digo que ya está bien, que me cuente como está el tema, me dice que el no lo soporta más y que nos espabilemos. En ese momento la desesperación y la impotencia es total. Continuamos una hora más detrás de este tipo que no nos solucionó nada. Al final dice que se va, que está de Ramadán y que esta “tres fatigué”. Pero que nos deja con otro amigo suyo, igual de jeta y aprovechado. Volvemos entonces a la policía del sello. Nada. Sin el maldito formulario no hay visado. Así que volvemos a ese antro de Internet y después de una hora y de pagar 52 euros cada uno nos dan un provisional. Para el visado definitivo tienes que esperar. Encontramos a dos chicos franceses que llevaban tres días esperando para conseguirlo, pero el mail no les llegaba (finalmente les llegó).

Con ese papel y gracias a que hace solo 10 días que empezaron con toda esta tomadura de pelo, les colamos un gol. Les dijimos que ese era el papel que nos pedían. Y en media hora, el sello. Con el sello en nuestros pasaportes, fuimos a acabar de arreglar el tema del vehículo. Media horita más. Noche cerrada ya hacía un par de horas casi. Finalmente lo conseguimos. Asqueados, enfadados, rabiosos y humillados por el gran timo de esta gentuza que se hacen llamar guías de tránsito, nos fuimos de Rosso para, esperamos, no volver nunca más.

Final de etapa muy movida....hacia el siguiente destino!!!!

Final de etapa muy movida….hacia el siguiente destino!!!!

Dormimos a 15 kilómetros, en la primera gasolinera que encontramos. Por fin. Un mal sabor de boca que nos quitó rápidamente el chico que trabajaba en esa gasolinera, todo un ejemplo de amabilidad y simpatía.

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